sábado, 1 de noviembre de 2008

Religión, ritos y creencias de los Onas


Celebraban ritos de iniciación masculina durante los cuales los ancianos revelaban los secretos tribales a los jóvenes, tal rito iniciático era llamado h'ain; realizado al producirse la pubertad daba a los jóvenes la categoría de adultos, los cuerpos eran pintados, durísimas pruebas en especial de resistencia física a que eran sometidos. Las mujeres estaban excluidas. Los ritos se basaban en un mito que narraba cómo los hombres habían derribado una organización previa dominada por las mujeres.
Referentes a sus deidades, eran politeistas y creían en un ser supremo que castigaba la maldad.
Temáukel era la denominación de una gran entidad preternatural que consideraban mantenía ordenado al mundo, aunque la deidad creadora era llamada K'aux, se le imaginaba como un anciano humano que había logrado liberar a los shelk'nam de la tiranía de una mujer primordial llamada Táiyin. Pero había un tercer dios supremo, el que velaba por el orden y las buenas actitudes de los miembros de cada tribu, y el que inculcaba todas y cada una de las leyes a los selknam: Quenós. El sol y la luna a los que llamaban Krenn y Kreen, tenían gran importancia para ellos. El sol, esposo de la luna, corría tras ella para castigarla sin alcanzarla. La luna representaba un espíritu maligno causante de todas las desgracias.
Los "chamanes", llamados
kon, ayudaban a los cazadores y curaban enfermedades, recibían su poder de los espíritus de los "chamanes" muertos, quienes se les aparecían en sueños. A los muertos se les enterraba superficialmente y la familia abandonaba el lugar y quemaban sus pertenencias ya que había que olvidar en la tierra al difunto. Los Onas tenían la creencia que después de la muerte se les llevaba a un juicio celestial en presencia de todos los dioses. Si ellos no deseaban que el difunto ingresara a su reino y gozara de vida eterna (ya sea por mala conducta o por faltar alguna ley), debía castigárseles llevándolo a los infiernos, donde la diosa de los infiernos, el caos y las malas actitudes, Jalpen, lo esperaba para hacerle sentir sufrimiento y dolor por la eternidad.
Los Onas creían además que la diosa Jalpen recurría a sus dioses guerreros, los Soortes, para llevar a cabo sus planes de caos y destrucción.